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¿Tú diriges el día o el día te dirige a ti?

Actualizado: 22 ene

Las tres capacidades para responder hoy

"La felicidad no es algo que pospones para el futuro.

Es algo que diseñas para el presente." Jim Rohn


El problema del liderazgo hoy no es muestra de falta de talento; es el estado desde el que estamos liderando. Nunca hubo líderes tan preparados. Nunca hubo tantos líderes agotados.


Los líderes de hoy lideran en entornos complejos con modelos, estrategias y acciones que ya no alcanzan para responder a la dinámica de negocios en la que estamos insertados.


Más velocidad. Más incertidumbre. Más presión. Más prioridades compitiendo al mismo tiempo. Y la respuesta habitual suele ser una sola: hacer más. ¿Te reconoces en esa dinámica?


Te doy la bienvenida a este espacio de reflexión y acción, en donde una idea, una palabra, un pensamiento, un nuevo entendimiento o una perspectiva te llevará a hacer algo diferente (#HAD). 


La trampa silenciosa del liderazgo actual


Los ejecutivos no están fallando, solo están operando en modo reacción sin darse cuenta. Agendas llenas. Reuniones que se empalman. Decisiones constantes. Exceso de prioridades. Cambio constante de foco. Poco espacio para pensar. Mucho peso personal sobre los resultados. ¿Podrás mencionar algunas de estas situaciones en tu día a día?


El problema no es la exigencia del entorno. El problema es desde dónde estamos respondiendo a él. Esta es una invitación a mirarte, a darte cuenta de la forma en que respondes y, de esta manera, generar una dinámica que te brinde resultados y también bienestar.


Tres capacidades definen al liderazgo hoy


Me he cuestionado qué capacidades necesita un líder en tus circunstancias actuales, debido a que en entornos de alta complejidad, el desempeño no depende solo de habilidades técnicas, sino de capacidades personales para responder:


Encuentro tres necesarias en un entorno como el describo con anterioridad:


  1. Claridad estratégica bajo presión.

    La claridad estratégica se nubla en medio de la presión que experimentas y la reacción a las necesidades que enfrentas. Claridad es una competencia para decidir qué sí y qué no, incluso cuando todo parece urgente.


    Delimitar espacios para pensar en lugar de reaccionar es importante para liberar la mente, esto te permitirá explorar opciones y navegar ante ellas antes de decidir.


  2. Regulación interna y gestión de energía.

    Tenemos muy poca conciencia de cuánta energía aplicamos a los distintos retos y situaciones. Es importante destacar que hay decisiones pequeñas que no requieren la misma intensidad y otras que requieren tu foco y compromiso para resolverlas.


    ¿Te serviría distinguirlas, regularte, gestionarte de forma más efectiva? Empieza por observar el reto, la situación, el tipo de junta o la conversación que vas a tener y, con base en ello, define cuánto necesitas sostener la perspectiva, el tiempo y la energía, sin quemarte.


    Reconoce en el día la forma en que tu energía disminuye con el paso de las horas a fin de crear estrategias para determinar a qué hora haces qué.


  3. Capacidad para soltar el control y habilitar a otros.

    Es pasar de resolver tú a multiplicar el impacto a través de la gente.


    Es momento de recordar qué delegar, transferir, cancelar, decir que no a lo que tiene menor estrategia, negociar prioridades y redefinir tiempos es parte de tus recursos personales.


    Cuando una de estas capacidades falla, el liderazgo se vuelve costoso y no querrás pagar ese precio.


La pregunta clave no es “qué tan bueno eres”, sino: ¿desde cuál es tu modelo de liderazgo hoy? ¿Lideras desde las urgencias? ¿Desde el cansancio? ¿Desde el control? ¿Desde la claridad y la energía?


A fin de que cuentes con una respuesta clara ante la forma en que operas en estas tres competencias, diseñé un diagnóstico ejecutivo breve y profundo, pensado para líderes que operan en entornos reales, no ideales.


👉 Haz el diagnóstico aquí "¿Desde dónde estás liderando hoy?"


En menos de 5 minutos obtendrás:

  • Una lectura clara del estado actual de tu liderazgo.

  • Un entendimiento de cuál es el principal riesgo que enfrentas hoy.

  • Una acción concreta que tendrá impacto en el momento en que la pongas en marcha.


Piensa en el liderazgo del futuro, no con respuestas más intensas, sino con una más consciente, más estratégica y más sostenible para incrementar tu desempeño y bienestar, así como el de la gente que te rodea.


Porque el verdadero diferencial ya no es cuánto haces, sino la forma en que decides, priorizas y lideras.


Déjame tus comentarios y comparte esta reflexión con otros líderes, a quienes consideras que les puede ser relevante.




 
 
 

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