Enero no es el problema. Tu sistema podría serlo.
- Hilda Fainsod

- 22 ene
- 2 Min. de lectura
Cada enero hacemos lo mismo.
Revisamos metas. Nos llenamos de intención. Prometemos que este año será distinto. Y entonces… la vida se atraviesa.
Una crisis inesperada. Un cliente urgente. Un viaje no planeado. Una decisión que exige toda tu atención.
De pronto, aquello que dijiste que era “lo más importante del año” queda otra vez al final de la lista. No porque no te importe, sino porque tu realidad te volvió a ganar.
El verdadero obstáculo no es la falta de disciplina
El obstáculo es una creencia silenciosa que muchos ejecutivos comparten:
“Avanzaré en lo importante cuando tenga tiempo.”
El problema es que ese momento casi nunca llega, porque tu trabajo no es lineal y tu agenda no es predecible. En tu rol, apagar fuegos, tomar decisiones y responder a lo inesperado forman parte de tu dinámica.
Así que si esperas condiciones perfectas para avanzar en lo que te importa, ahí es cuando ya perdiste.
Lo relevante siempre compite con lo urgente
Tu salud. Tu estrategia. El proyecto de transformación. La conversación difícil que llevas meses posponiendo. El tiempo con tu familia. Tu propio desarrollo. Balancear...
Nada de eso suele ser, por ahora, una alarma roja ni tiene el asunto marcado como “URGENTE”.
Y por eso es tan fácil dejarlo para después.
El error de enero
En enero solemos planear como si el año fuera ordenado. Pero tú sabes la verdad: tu vida profesional es un sistema caótico por diseño.
Entonces la pregunta no es: “¿cómo evito que la vida se me atraviese?” Sino: ¿cómo avanzo en lo importante aun cuando la vida se atraviese?
Tres ideas prácticas para no detenerte
1. No protejas metas, protege espacios.
Las metas son frágiles. Los bloques de tiempo son reales.
Si algo es relevante, no lo pongas en una lista: ponlo en tu calendario como una cita inamovible contigo. Recuerda una de mis frases favoritas: "lo que no está en agenda, no existe"
2. Deja de buscar semanas perfectas.
No necesitas 10 horas libres para avanzar. Necesitas 60 minutos consistentes.
El progreso es un avance paso a paso que genera acumulación, no un acto heroico de vez en cuando.
3. Diseña sistemas, no promesas.
Un hábito sencillo y repetible da mejores resultados que tener la mejor intención del mundo.
Lo importante no avanza por entusiasmo, sino por estructura.
Una pregunta útil y posiblemente incómoda
Si te llamara tu “yo” de diciembre y te preguntara:
“¿Qué estás haciendo este año con aquello que decías que era clave para ti?”
¿Te sentirías orgulloso de la respuesta?
Enero no te pide más fuerza de voluntad, te pide un mejor diseño de tu forma de trabajar y de vivir.
Porque la vida siempre se va a atravesar y aun así, tu liderazgo y tu tranquilidad, dependen de que no te detengas.
¡Comparte esta reflexión con tu equipo! Te invito a lograr más y mejor; para ello, tendrías que hacer algo diferente.




Comentarios